La IA debe aumentar las capacidades humanas, no reemplazar la dignidad o autonomía de las personas.
Los sistemas de inteligencia artificial deben diseñarse, desarrollarse e implementarse con el propósito fundamental de servir al bienestar humano, respetando la dignidad inherente de cada persona y protegiendo todos los derechos humanos reconocidos en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y en los tratados internacionales de los que México es parte.
Este principio implica que la IA debe funcionar como una herramienta que amplifica las capacidades humanas, no como un sustituto de la autonomía, el criterio o la responsabilidad humana en decisiones que afecten derechos fundamentales. Las personas deben mantener control significativo sobre las tecnologías que utilizan, y nunca deben ser reducidas a meros puntos de datos o perfiles algorítmicos.
En el contexto mexicano, esto significa que cualquier sistema de IA implementado en ámbitos como justicia, salud, educación, empleo o servicios públicos debe evaluarse rigurosamente para garantizar que no vulnere derechos como la igualdad, la no discriminación, el debido proceso, la privacidad, la libertad de expresión y el acceso a la información.
Aplicación en México
- Evaluar todo sistema de IA contra el marco constitucional mexicano de derechos humanos antes de su implementación
- Realizar evaluaciones de impacto en derechos humanos para sistemas de IA de alto riesgo
- Garantizar mecanismos de recurso y reparación cuando sistemas de IA vulneren derechos
- Involucrar a la sociedad civil y grupos afectados en el diseño de sistemas que les impacten